No todo en la vida es tristeza como lo demuestra el hecho de que
los Uamitos, mi equipo de fútbol, volverá a
pisar las canchas. Resulta que mientras caminaba con mi novia por los
campo deportivos de la UAM encontré a Teté, la encargada del torneo, quien
me dijo que teníamos otra oportunidad. Al principio, me sentí feliz
por la noticia pero después de ver mi pobre estado físico, la
felicidad se fue por donde llegó.
Resulta que somos el peor equipo de la liga. Tenemos como cuatro goles a favor y algo así como 20 en contra, esto en tan solo dos partidos. Y ahora, parece ser que habrá días en los que debamos jugar hasta dos partidos por jornada. Tal vez si fuera cinco años más joven y 10 kilos menos pesado, podría aguantar algo así, pero como no el caso creo que es muy probable que muera en el segundo cuarto de algún partido o por lo menos entre en un coma diabético como en aquel comercial del Prevenimss.
Mi único consuelo es que alguien se compadezca de lo malos que somos y filme una película al estilo de los Pequeños gigantes o ,al menos, que nuestra reputación nos haga ganar algunos fans que nos vayan a apoyar el próximo jueves.
Cambiando de tema, a últimas fechas han comenzado a darme ganas de cambiarme a Sociología. Siempre he querido estudiar algo así, pero el tener que vivir de la generosidad de la gente no me atrae mucho. El poder estudiar a la sociedad me parece algo muy interesante , tal vez la estudie como segunda carrera, pero como creo que todo sucede por algo y que uno siempre está donde tiene que estar, lo mejor es que de momento me quede en Administración.
Esto del cambio de carrera me recordó cómo terminé estudiando en la UAM. Es extraño de que haya terminado fascinado por una escuela a la que nunca le había dado importancia, pero bueno esa será historia de otro momento.
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